27 de junio de 2011

PARA LEER

Lo puedes encontrar aquí:
El hijo ilegítimo. Fuentes talmúdicas del psicoanálisis
de Gérard Haddad
Traducido del francés por Eduardo Minesas
http://www.divshare.com/download/15185819-6e3

7 de enero de 2011

No, yo no voy en este cuerpo que me lleva, ni toco en el agua un elemento que fluye y se estanca hasta morir. A quien ves, cuando me miras, es aquel rostro que te doy por miedo de jamás ver tu calavera que finge ojos verdes, húmedos, lentos, sobre tu boca que recita letanías entre incienso y campanas que están en mí. Oigo tu voz idéntica en vos, ajena a mi memoria que te quiere inmóvil. Si me siguieras, si llegaras a mi cristal. En su casa de Fulgores, ¿quién podría decir: yo, me siento el yo de mi rostro para vos? Estaría en vos y hablaría a aquel mi cuerpo que cree poseerme. Terrible si alguna de tus almas, huyendo de la eternidad que nos persigue en la infinita repetición, no siente la ausencia, la ausencia del viento y el sonido caer en cuerpos imaginarios, muertos y errantes en la noche inmortal. Si alguien me preguntara qué soy; porque ciertas sombras marean; le diría: no soy todo, ni nada, ni algo. Con mi cristal soy el planeta que te lleva por mares a tierras de oro y rapiña y el horizonte te lo doy yo.
(Miguel Angel Bustos, El Himalaya o la moral de los pájaros, Buenos Aires, 1968)

Como siempre, dejamos hablar a los poetas en primer lugar. ¿Qué mejor muestra de la dialéctica que acontece entre el sujeto y el otro, de la especularidad, de ese fluir del yo hacia el otro que este texto de Bustos? ¿Qué mejor exposición de esa ajenidad del yo a sí mismo, del sujeto dividido? Y esa necesidad irrenunciable de la ausencia, la ausencia en la que “el viento y el sonido” - la palabra - puede caer sobre “cuerpos imaginarios, muertos y errantes en la noche inmortal”. Tras esta muestra magnífica de cómo el decir poético aborda nuestro ser mujeres, ser hombres, dejamos la palabra a otros autores que han descripto lo que entendían por repetición. En estas descripciones encontraremos aquello que en nuestro oficio llamamos “sucesos que se repiten”, particularmente en el texto de R. Rolland,  y que diferenciamos del “automatismo de repetición”. Los sucesos que se repiten forman la base sobre la que se instala la vida. El automatismo de repetición constituye aquello que desde la vida pide la muerte, aquello que “mortifica” al ser. En los textos de Rilke y de Borges se destaca aquello que, más allá de los "sucesos que se repiten", construye una subjetividad a partir de la repetición. Podríamos sugerir que Romain Rolland muestra la materia con la que se construirá el aparato psíquico, en tanto Rilke y Borges destacan los efectos de esta repetición original en el sujeto dividido. Dejemos una vez más la palabra a los poetas.


Eduardo Minesas


6 de enero de 2011

“La sabiduría ha cambiado mucho. Es tanto más dificil saber lo que significa “amigo”, inclusive -y sobre todo- entre los griegos. ¿Amigo designaría una cierta intimidad competente, una suerte de gusto material y una potencialidad, como la del carpintero con la madera? La cuestión es importante, ya que el amigo, tal como aparece en la filosofía, no designa ya un personaje extrínseco, un ejemplo o una circunstancia empírica, sino una presencia intrínseca al pensamiento, una condición de posibilidad del pensamiento mismo, una categoría viviente, un vivido trascendental.” 
Gilles Deleuze-Felix Guattari, ¿Qué es la Filosofía? (trad. E.Minesas)

Repetición

Fueron corriendo lentamente los días. Con inmutable marcha sucedió la noche al día y viceversa, como el flujo y reflujo de un mar infinito. Transcurrían y volvían a empezar las semanas y los meses, y la interminable serie de los días parecía formar parte de un día solo.
Día inmenso, taciturno, marcado por el ritmo igual de la sombra y de la luz y el de la vida del ser embotado que sueña en el fondo de su cuna, el ritmo de sus necesidades imperiosas, ya dolorosas, ya regocijadas y tan regulares que el día y la noche que las traen parecen traídos por ellas. El péndulo de la vida se mueve con pesadez. El ser se absorbe por completo en su lenta pulsación. El resto no es más que sueños, fragmentos de sueños informes y hormigueantes, polvo de átomos que bailan impulsados por el azar, torbellino vertiginoso que pasa produciendo risas u horror. Clamores, movibles sombras, formas que hacen horribles muecas, dolores, terrores, risas, sueños, sueños...; todo ello no es más que una sucesión de días y noches... Y en medio de aquel caos, la luz de los ojos que le sonríen amistosamente, el torrente del placer que, saliendo del cuerpo materno, del seno hinchado de leche, se difunde por su cuerpo, la fuerza que hay en él, la fuerza enorme e inconsciente que se va amontonando, el hirviente océano que ruge en la estrecha prisión de aquel débil cuerpo de niño. Quien pudiese leer en él vería mundos medio sepultados en la sombra, nebulosas que se organizan, un universo en vías de formación. Su ser no tiene límites. Es todo lo que es...


Transcurren los meses... En el río de la vida empiezan a surgir islas de memoria. Son en un principio estrechos islotes perdidos, rocas que apenas sobresalen de la superficie de las aguas. En torno de ellos, más allá de ellos, en medio de la aurora que despunta continúa extendiéndose la inmensa capa de las tranquilas aguas. Luego aparecen nuevos islotes que dora el sol.
De esta suerte surgen del abismo del alma ciertas formas y escenas de extraña nitidez. En el día sin límites que comienza, eternament invariable, con su monotono y poderoso balanceo, empieza a dibujarse la ronda de los días que se dan la mano, y se distinguen sus perfiles, ya risueños, ya tristes.
Pero los eslabones de la cadena se rompen constantemente y los recuerdos vuelven a unirse, por encima de las semanas y los meses...


Romain Rolland
Juan Cristobal

La pantera


En el Jardin des Plantes, Paris


Su vista está cansada del desfile
de las rejas, y ya nada retiene.
Las rejas se le hacen innumerables,
y el mundo se le acaba tras las rejas.

Blando andar de flexibles fuertes pasos,
y girar en el más pequeño círculo
como danza de fuerza por un centro,
en que su voluntad se halla aturdida

Sólo a veces se alza mudo el telón
de sus pupilas. Luego entra una imagen,
va por la tensa calma de sus miembros
y se extingue al llegar al corazón

Rainer María Rilke
Nuevos Poemas


EVERNESS

Sólo una cosa no hay. Es el olvido
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en Su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.
Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía.
Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores
y las puertas se cierra tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores

Jorge Luís Borges

3 de enero de 2011

Unas breves reflexiones para sostener nuestra actividad en español en Israel:


El multilingüismo es esencial para la sociedad israelí. Todo intercambio de importancia en ella, en cualquier ámbito, cultural, económico, político, etc. requiere del multilingüismo.
El bilingüismo esencial que funciona en la sociedad israelí es el hebreo-inglés, pero, para una actividad como la nuestra, en la que el aporte del castellano es absolutamente más importante que el del inglés, no hay ningún motivo para no producir ese bilingüismo hebreo-castellano.
El realizar nuestra actividad en castellano permite enriquecer nuestro aporte y avanzar a un ritmo mucho más efectivo y productivo.
El modelo de interacción hebreo-castellano es el siguiente: actividad de estudio en castellano, traducción al hebreo de las distintas elaboraciones, inserción de los hispano-parlantes en los medios diversos de actividad profesional, pública y privada, en hebreo y transmisión en esos medios de lo que fue procesado en castellano, recuperación de los efectos de esa inserción y nuevo procesamiento en castellano y así sucesivamente, en un proceso permanente.
Eduardo Minesas